Sigmund Freud postuló que la compulsión a la repetición es anterior al principio del placer. Los niños elaboran e implantan en su psiquismo todo aquello que desconocen mediante la repetición del juego, de ahí que se recreen, por ejemplo, en leer y releer el mismo cuento sin tregua. Repitiendo lo que no conocen, logran simbolizarlo, entenderlo y representarlo. Así también, todo adulto que se enfrente a una realidad desconocida tendrá la necesidad de la repetición como proceso de aprendizaje.

Robin S. Sharma, especialista en liderazgo y desarrollo personal, afirma que “el aprendizaje es hijo de la repetición[…] una poderosa herramienta para la enseñanza; mediante la repetición una idea nueva se convierte rápidamente en una convicción.”

Las técnicas de repetición no son, per se, sinónimo de aprendizaje eficaz; con todo, las actuales estrategias de neuropedagogía no dejan de insistir en su importancia dentro de los procesos de retención y memorización. En esta línea, los avances en neurobiología respaldan la secuenciación y la repetición como herramientas básicas para el desarrollo, mantenimiento, fortalecimiento y celeridad de los circuitos neuronales, en contraposición con la aleatoriedad, que suele estar detrás de un aprendizaje deficiente. Es aquí donde nace la neuroeducación: un modelo pedagógico coherente con la estructura del cerebro humano. Conocer no sólo cómo aprende el cerebro, sino también qué papel juega en dicho proceso, pone en camino a una praxis docente exitosa.

Aprendemos —individual y colectivamente—, estableciendo conexiones entre conceptos, así como por simulación y réplica. De ahí que la repetición desempeñe un rol tan relevante en el desarrollo cognitivo.

 
REPETICIÓN, MEMORIA VERBAL, Y APRENDIZAJE

Sumado a lo anterior, la evidencia parece indicar que la verbalización tiene un efecto positivo en la memoria. Los hallazgos de los profesores Víctor Boucher y Alexis Lafleur de la Universidad de Montreal, publicados en su día en la prestigiosa revista «Consciousness & Cognition», demuestran que si la verbalización, además, se realiza “en un contexto de comunicación, el efecto es mayor”. Es más, “el simple hecho de articular palabras inaudiblemente crea un vínculo sensorial y motor en nuestro cerebro que aumenta nuestra capacidad de recordar”.

Las estrategias de memoria verbal tienen como objetivo:
1. retener la información en la memoria a corto plazo, para
2. transferirla a la memoria a largo plazo mediante la verbalización periódica y secuencial.
La frecuencia con la que se revisa la información es, por tanto, fundamental para optimizar la memorización.

 

MÉTODO CALLAN: VERBALIZACIÓN Y REPETICIÓN

Son estos dos principios fundamentales, verbalización (práctica) y repetición, sobre los que se cimenta el Método Callan, y lo que garantiza la memorización, consolidación e interiorización del nuevo idioma. El objetivo último no es otro que el alumno adquiera autonomía idiomática en el menor tiempo posible.

La agilidad didáctica —de carácter altamente participativo—, así como la repetición sistemática y constante, actúan de estimulante cognitivo dentro de un entorno altamente motivador para el alumno.

Método Callan: una experiencia didáctica única para un aprendizaje más eficaz.
 
C. Fernández

FUENTES:
Educa LAB
Kepa Ríos Alday