«Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria». Francisco Mora

Los actuales avances en materia de neurociencia están permitiendo entender mejor el funcionamiento del cerebro, este vastísimo campo de conocimiento, a día de hoy, tiene incidencia en áreas tan dispares como la economía, la industria o la educación; de ahí que la neuroarquitectura, el neuromarketing, o la neuropsicología, estén ganando posiciones. Es innegable: lo “neuro” está creando tendencia, tanto es así que ya se habla de neuromoda, neuropolítica, o neuroespiritualidad.

Ante este fenómeno no podemos por menos que preguntarnos si no estaremos asistiendo a una trivialización de esta disciplina científica. José Ramón Alonso, científico del INCYL, señala que “dado que toda actividad humana pasa por el cerebro, todo, también, es susceptible a encontrar una base neurocientífica”.
 
PARA APRENDER, EMOCIÓNATE

Científicos y educadores están poniendo en marcha proyectos de investigación conjunta que pretenden explorar el punto de confluencia de la biología y la pedagogía. Asistimos, así, al nacimiento de un nuevo tiempo: la era de la neuroeducación. La neurociencia educativa aborda la inteligencia es su concepto multidimensional, en la que las emociones, la memoria y el aprendizaje, están estrechamente relacionados.

El investigador y neurocientífico Francisco Mora, afirma que la emoción juega un papel esencial en el proceso de aprendizaje, ya que “sólo se puede aprender aquello que se ama”. “El binomio emoción-cognición —añade— es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”. Queda cada vez más claro que nuestra capacidad de adquirir información es directamente proporcional a las emociones que ésta sea capaz de despertar en nosotros. Por ende, cuanto más frecuente sea dicha experiencia, más profundo será el aprendizaje.

La doctora Melanie Sekeres, investigadora de la Universidad Bauylor, asegura que “si queremos memorizar algo, tenemos que experimentar emociones, repetir y compartir la experiencia tantas veces como sea posible, y todo ello en el menor tiempo posible”. Además, añade: “reproducir activamente la información y compartirla con alguien genera un recuerdo gratificante”, este patrón es al que el cerebro da prioridad ya que la sociabilización es una actividad muy gratificante a nivel emocional.

 
C. Fernández
 
FUENTES:
Neuroeducación (Cristina Sáez)
BIOTMR
La Vanguardia