El diálogo entre el profesor y el alumno está conducido bajo la forma de pregunta y respuesta". El profesor explica el significado de cada palabra nueva e inmediatamente ésta viene inserta en una serie de preguntas. Los alumnos están invitados a contestar con una frase completa, de modo que puedan asimilar el nuevo vocabulario y utilizarlo en el contexto de una construcción "SIN TRADUCIR".
Para asegurar el aprendizaje de una pronunciación correcta, la presentación de las nuevas palabras es exclusivamente oral. De hecho, el inglés no está escrito de un modo fonético. Como consecuencia, el aprendizaje a través de la conversación permite que el nuevo vocabulario se fije en la memoria cómo se pronuncia, evitando que la referencia escrita pueda llevar a la confusión. Esto ayuda enormemente a los alumnos que caen en la trampa de pronunciar como se lee.
En esta fase, el deber del profesor es el de "guía", conducir a los alumnos a construir la respuesta, corregirles y sugerirles vocabulario cuando sea necesario.
Esta ayuda permite superar las primeras dificultades y así empezar el proceso de aprendizaje. En las lecciones sucesivas de repaso, estas dificultades se van eliminando gradualmente.