En un mundo cada vez más globalizado, este fenómeno se extiende como la espuma y vemos como los términos prestados enriquecen nuestro idioma materno. La presencia del inglés como lengua dominante es incuestionable, y prueba de ello son las palabras que presta y que, nos guste o no, ya se han convertido en parte de nuestro día a día.

Esta realidad se hizo más relevante cuando surgieron internet y las redes sociales. Existen algunos anglicismos como stop, parking o fútbol, que hemos dejado de verlos como tal, al tenerlos completamente interiorizados, puesto que han estado con nosotros desde hace mucho tiempo y que incluso están recogidos en la RAE.

 

Tratamiento de los anglicismos según la RAE

Extranjerismos superfluos o innecesarios: aquellos términos en inglés que se usan en castellano pero que ya tienen un vocablo equivalente. Por ejemplo: back-up (copia de seguridad) email (correo electrónico) on line (en línea), etc.

Extranjerismos necesarios: términos para los que no es fácil encontrar un equivalente en castellano, o cuyo empleo está arraigado y extendido y por lo tanto se han importado

Tipos de extranjerismos necesarios:

  • Anglicismos no adaptados: mantienen la grafía y pronunciación inglesa: aceptados en el uso internacional. Por ejemplo: ballet, jazz, camping, etc. Siempre se escriben entre comillas o cursiva.
  • Adaptan la pronunciación o la grafías originarias: adaptaciones de un vocablo para preservar la cohesión entre la forma gráfica y la pronunciación característica en nuestra lengua. Esta adaptación se ha generado por dos vías:
    • 1. Se mantiene la grafía original pero se pronuncian tal y como se escribe. Por ejemplo: airbag lo pronunciamos [airbág] y en inglés [érbag]. Estos términos ya están incorporados en el léxico español.
    • 2. Se mantiene la pronunciación original, pero adaptando la forma extranjera al sistema gráfico español. Por ejemplo: la palabra inglesa (Paddle) se ha transformado en castellano en pádel. (Bacon) beicon

     

    El debate: anglicismos sí o no

    Evidentemente los anglicismos se producen por diferentes causas, además de la globalización ya citada; aparecieron, en su mayoría, cuando un concepto no existía en castellano y por lo tanto no existía una palabra que lo describiera. Así se instalaron en nuestras vidas: web o software.
    Sin embargo, hay otros términos que sí contaban con sus homólogos en castellano, por ejemplo fútbol (balompié), email (correo electrónico) o parking (aparcamiento).

    Aquí surge el debate sobre si los anglicismos -y los extranjerismos en general- suponen: un enriquecimiento para una lengua, al proporcionarle palabras nuevas y la generación de nuevos sinónimos; o por lo contrario, contribuyen a su empobrecimiento al favorecer el uso del anglicismo en detrimento del término original.

    De momento, la RAE ha adoptado tres directrices distintas dependiendo de la naturaleza del anglicismo, aplicándose al anglicismo léxico.

     

    Directrices:

  • Mantener el anglicismo si éste no tiene equivalente en castellano o si el término genuino no es tan frecuente (web, software)
  • Adaptar la pronunciación al castellano sin cambiar su escritura (parking, camping)
  • Adaptar su escritura (fútbol).
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    La RAE recomienda evitar, en la medida de lo posible, el uso de los anglicismos innecesarios, ya que tienen su palabra equivalente en español. Mientras que los anglicismos necesarios, que se dan sobre todo en el ámbito del conocimiento: la ciencia o la informática, pueden utilizarse al ser conceptos que se han originado en inglés y tardan en tener su equivalente en castellano o incluso nunca llegan a tenerlo.

    Sabemos que los anglicismos más frecuentes con los que nos encontramos son los de nivel léxico, aunque algunos autores también incluyen los tipos de influencia a nivel fonológico, sintáctico, morfológico, semántico y cultural.
    Esta influencia no afecta sólo a las palabras sino también al nivel lingüístico. Veámoslo en el siguiente ejemplo: la punta del iceberg, que deriva del inglés (the top of the iceberg).
    Y por último, los préstamos semánticos, aquellas palabras que en español adoptan exclusivamente el significado del ingles: ratón -del ordenador- (mouse).

     

    Los anglicismos en la DRAE

    Los préstamos lingüísticos entre diferentes leguas comienzan siendo sorprendentes, sin embargo cuando se popularizan y se utilizan constantemente abandonan su naturaleza de neologismos para integrarse completamente en el idioma que los adopta. Alcanzado este punto, la RAE debería dejarse arrastrar por el pulso de la sociedad e incorporarlos en el diccionario, porque un diccionario debe ser el reflejo de la sociedad que lo origina y mantiene vivo.

    Anglicismos incorporados en la DRAE Anglicismos crudos o no incluidos en la DRAE
    best seller food truck
    blog big bang
    chip fitness
    marketing rating
    clicar side-kick
    ferri fitness
    táper overbooking
    ranking body-slam
    wifi abstract
    yogur backstage

     
     

    Aparte de los ya mencionados, os dejamos aquí algunos de los anglicismos más comunes y populares hoy en día y su definición:

    Geek persona apasionada por la tecnología y la informática.
    Friki de freak, persona rara.
    software fitness
    Software Conjunto de programas y rutinas que permiten a la computadora realizar determinadas tareas.
    VIP persona muy importante (Very Important Person).
    branding proceso de construcción de una marca.
    sponsor patrocinador.
    networking crear nuevas alianzas y contactos profesionales.
    freelance trabajador por cuenta propia.
    smartphone teléfono inteligente.
    marketing mercadotecnia.
    fan admirador.

     

    No hay mejor manera de aprender a hablar un idioma que practicándolo y conociendo también los nuevos términos que lo enriquecen. Gracias a nuestros cursos impartidos por el método de conversación Callan conseguirás aprender hablar inglés.

     

    J. Soler
    Callan Team

    El País. (2019) “Como han invadido la oficina los anglicismos” Cinco Días.
    J. D. Bowen, «Letter to the Editor: English Loan Words in Spanish», Hispania 37 (1954) 329-33f
    J. Caballero y M. Rigal,»Esbozo sobre el uso y abuso del anglicismo en la prensa española», Anales del·Centro de Albacete 11 (1990) 53-67.
    F. Gimeno y M. V. Gimeno, «El estado de la cuestión sobre el anglicismo léxico», Actas del 111 Congreso Internacional del español de América (Valladolid 1991) 741-749.
    J. Riquelme, Los angli(ci)smos: anglismos y anglicismos, huéspedes de la lengua (Alicante 1998).
    García Andreva, F (2017) “Anglicismos no asimilados en el DRAE» (23.ª ed.) Universidad de la Rioja
    Elies, M. (2016) “La RAE declara la guerra a los anglicismos con un divertido spot” La Vanguardia