Imaginémonos nuestro primer día de clase, ese en el que por primera vez vamos a entrar en contacto con un nuevo idioma, en este caso el inglés. Los nervios nos atenazan, la vergüenza nos amilana y cuando por fin el profesor abre la boca y comienza a hablarnos, nos percatamos de que entendemos poco o nada de lo que nos está diciendo. Todo nos parece un galimatías, sabemos que esto podía ocurrir e intentamos salir lo más airosos posible y, aunque estamos a punto de caer en la desesperación, cuando suena el timbre nos viene a la mente aquello que decía Joan Baez “La acción es la cura de la desesperación” y pensamos en cómo aprendimos a hablar nuestra lengua materna.

Nos retrotraemos muchos años atrás, o no, todo depende, y recordamos que cuando nuestros padres nos hablaban, tan cariñosamente, tampoco conseguíamos entenderlos. Sin embargo, poco a poco nuestras orejas se abrieron y sin darnos cuenta fuimos comprendiendo lo que nos decían, estuviéramos de acuerdo o no, ¡qué remedio! no teníamos ni el vocabulario, ni la destreza, ni siquiera la experiencia para rebatirles nada. Bromas aparte, en ese proceso de aprendizaje pasamos de escuchar sonidos incomprensibles a entenderlos y finalmente comprenderlos.
Fue justo en ese momento cuando alcanzamos nuestro objetivo: aprender ese idioma en el que nos hablaban y comunicarnos. Alcanzado este primer gran paso, quisimos llegar más lejos y conseguimos aprender a escribirlo y leerlo logrando dominar todas sus áreas.

Un proceso sencillo, ¿no?, lo parece y aunque es cierto que es mucho más fácil absorber el aprendizaje cuando somos pequeños, no es menos cierto que la edad no es un obstáculo para aprender otro idioma.
Por eso, una vez superada la primera e incluso la segunda clase de inglés, nos damos cuenta de que aprender un idioma igual que aprendimos nuestra lengua nativa, escuchando y repitiendo lo que nos decían, es una fórmula perfecta para lograrlo.

En esta línea se basa el Método Callan, un método directo oral, gramaticalmente estructurado en el que se invierte el proceso de aprendizaje tradicional, y con el que hablaremos en inglés desde el primer día de clase porque la inmersión será total.
Quizá los dos o tres primeros días tendremos la sensación de repetir sin entender, pero el resultado será el mismo: aprenderemos el idioma a base de escucharlo, repetirlo (asimilando sus estructuras gramaticales) y practicarlo mediante una conversación guiada, con preguntas y respuestas entre profesor y alumno que complementará con lecturas y dictados. Éstos últimos completarán este aprendizaje, tal como hicimos siendo niños, y todo en sólo una cuarta parte del tiempo que habríamos dedicado si nos hubiéramos decantado por un método tradicional.

Con este método de enseñanza conseguiremos hablar y pensar en inglés desde el primer momento, sin tiempo a traducir lo que queremos decir. Este punto es sumamente importante, ya que no hay que perder de vista que en lo que a idiomas se refiere, 2 + 2 no siempre son cuatro, ya que al traducir de una lengua a otra se suelen perder matices imposibles de transferir a otro idioma. Este hecho cobra todavía más importancia si estamos aprendiendo una lengua que tiene raíces diferentes a la nuestra.
Así que, recordemos que nunca es tarde para aprender un idioma y que en Callan School Barcelona os ofrecemos un método de enseñanza oral, interactivo para que, incluso los neófitos en este idioma tan internacional, consigáis sentiros cómodos en nuestros cursos de niveles para principiantes.

«Siempre parece imposible hasta que se hace» –Nelson Mandela

 

J.L. Arias
Callan Team