A menos que tu intención sea descubrir sólo los rincones de tu país y que no tengas ninguna pretensión de visitar un país en el que se hable cualquier otra lengua diferente a la tuya, probablemente necesitas tener al menos unos conocimientos básicos de inglés.
 
No existe ninguna lengua común a todos los países del planeta, pero el inglés es lo más cercano que hay. Obviamente no estoy diciendo que el inglés sea la clave para comunicarte con la población local de cualquier lugar. Personalmente, creo que siempre hay que tener a mano una lista con frases como “sí”, “no”, “por favor”, “gracias”, “buenos días/tardes/noches”, etcétera en el idioma del país que se visita.
 
Normalmente, antes de un viaje intento memorizar las palabras “básicas” en el idioma local, casi siempre sin éxito, sobre todo si visito más de un país a la vez; entonces acabo dando las gracias en thai al camarero malayo o diciendo danke schön en una tienda parisina.
 

Pero es imposible, al menos para mí, aprender a defenderme en el idioma de todos los países que visito, si bien me encantaría poder hacerlo. Aquí es donde empiezan a ser útiles ciertas nociones de inglés.

Pese a que el inglés es una lengua quasi-universal y que un buen conocimiento nos abrirá puertas una vez nos echemos a viajar, basta con haber visto un único capítulo de Pekín Express para darse cuenta de que incluso sin dominar el idioma podemos hacernos entender. De hecho, el intentar comunicarse por medios no verbales es parte de la magia de viajar, puede incluso ser la experiencia más emocionante de un viaje y es de las lecciones más útiles que puedes aprender.

Entonces, si no hablas inglés y quieres recorrer el mundo tienes dos opciones:

– La primera es ponerte a aprenderlo, no hace falta hablarlo perfectamente, con saber explicarte a lo Tarzán basta y sobra. Si sabes decir “where is the bus stop?” o “how much is it?” ya tienes media lección aprendida.
 

– La otra opción es lanzarte a la aventura y darte cuenta de que una sonrisa, una mueca o hasta un dibujo dicen más de lo que todo el diccionario de la Oxford puede llegar a expresar.

Existe una tercera opción, pero aceptémoslo, el esperanto aún no es lo suficientemente popular.

Algunos consejos basados en mi experiencia:

Siempre pregunta, preferiblemente en lengua local, si la persona a la que te diriges habla inglés. Hay pocas cosas más prepotentes que el dar por hecho que la otra persona es angloparlante. En caso de que no puedas preguntar en lengua local, un “excuse me, do you speak English?” es suficiente. Nunca empieces una conversación en inglés si no sabes si la otra persona lo habla, esto podría ofender/avergonzar a la otra persona en el caso de que no lo hable.

Ignora el párrafo de arriba si viajas a Escandinavia, Países Bajos o Suiza, pues si le preguntas a una persona de dichas regiones si habla inglés, se sentirá insultada por cuestionar su nivel cultural. De hecho, si le entras en sueco a un sueco, automáticamente te contestará en inglés si nota algún tipo de acento, esto lo hacen para facilitarle la vida a los extranjeros y no por insultar sus capacidades lingüísticas, no te ofendas.

En París, el inglés es considerado inapropiado bajo cualquier circunstancia. Además, cualquier intento de hablar francés será motivo de miradas asesinas por destrozar su lengua. Si vas a París, comunícate con telepatía, es la técnica más segura de comunicación hasta que logres escapar a tierras más amistosas.

En Asia, cuando preguntes cualquier cosa en inglés, asegúrate de que la persona de verdad habla inglés, y de que sabe de qué está hablando. En Oriente la gente evita decir “no” para no herir los sentimientos de su interlocutor.
 

En Portugal, el noventa por ciento de la gente a la que le pregunté (en portugués) si prefería que me dirigiese a ellos en inglés o castellano contestó inglés.

Como sé que este tema da para el debate, vuestros comentarios son más que bienvenidos.

 
O. Clavell