El vocabulario es ese conjunto de términos lexicales que empleamos para comunicarnos. Si analizamos esta definición vemos que este es imprescindible en el aprendizaje de una lengua, sin embargo, nunca fue tan valorado como hasta ahora. De hecho las líneas metodológicas tradicionales siempre habían otorgado mucha más importancia a la enseñanza de la gramática que al léxico, incluso relegándolo a un estadio inferior.
A mediados del siglo XX se invirtieron los factores y el vocabulario consiguió situarse en el lugar que le correspondía dentro del aprendizaje del lenguaje.
Así, Lewis1, entre otros, consiguió desde su enfoque léxico transformarlo, planteando y concibiendo la lengua como un conjunto de elementos léxicos que se relacionan entre sí a través de estructuras gramaticales, en lugar de ser estructuras sintácticas en las que evidentemente intervienen las palabras.
Actualmente, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), reconoce que en el desarrollo de las competencias lingüísticas, el vocabulario es esencial en el proceso de aprendizaje, al afirmar que: “la riqueza, el alcance y el control del vocabulario son parámetros importantes de la adquisición de la lengua y por ello de la evaluación del dominio de la lengua que tiene el alumno y de la planificación del aprendizaje y la enseñanza de lenguas” Definitivamente, parece ser que el tiempo ha dado la razón a J. Harmer cuando proclamaba que “la gramática es el esqueleto de un idioma pero el vocabulario son sus órganos”.

Si valoramos la evolución que ha sufrido la enseñanza de lenguas extranjeras y nos centramos en la lengua inglesa, debemos destacar que el inglés es uno de los idiomas con mayor número de palabras y por lo tanto su vocabulario se erige en uno de los cimientos imprescindibles en la comunicación de este idioma. Tal es su importancia, que está demostrado que si una persona es capaz de utilizar un número aceptable de palabras y algunas de sus diferentes combinaciones, aún sin haber estudiado las estructuras gramaticales, podrá entenderse con un nativo.
El lingüista británico David Wilkins2, uno de los primeros defensores de estos postulados, lo expresó con claridad al afirmar: “aunque sin gramática poco puede ser transmitido, sin vocabulario nada puede ser transmitido”.

Evidentemente, hemos comprobado que el vocabulario, minusvalorado durante mucho tiempo, es uno de los aspectos más relevantes en este proceso e indispensable en el resto de actividades lingüísticas como la conversación, lectura, escritura, composición, etc. En este sentido los profesores de Callan School Barcelona conocemos la importancia que adquiere el léxico en el transcurso de la enseñanza, por eso en nuestras clases el vocabulario es una de las bases del programa, junto con las estructuras gramaticales. Lo transmitimos desde una perspectiva práctica y cotidiana enseñándolo a pronunciar, escuchar y escribir e introduciéndolo en contextos habituales de la vida.

Sabemos que a lo largo de este proceso, los estudiantes deben ir adquiriendo un léxico cada vez más amplio y aprender a incluirlo en su discurso comunicativo.
Sin duda, comprendemos más léxico del que acabamos aplicando; podríamos decir que hay un vocabulario activo –ese que conocemos y usamos- y un vocabulario pasivo –ese que conocemos pero nunca llegamos a utilizar-. En este sentido, los lingüistas más estrictos afirman que el léxico es el conjunto de términos lexicales que una persona posee y que puede interpretar, mientras que el vocabulario es la parte de ese léxico que un individuo es capaz de utilizar para comunicarse.

La enseñanza y aprendizaje del léxico no es fácil, más bien es un proceso complejo si se consideramos que es adquirido correctamente cuando el aprendiente:

  • Es capaz de pronunciar y escribir la palabra aprendida.
  • Puede recordarla y reconocerla al oírla y leerla.
  • Conoce su funcionamiento gramatical adecuado.
  • La emplea en los contextos adecuados.

Partiendo de esta premisa, con el Método Callan enseñamos el léxico que más se necesita y se aconseja según el nivel de inglés del estudiante. Durante este proceso transmitimos las palabras para que el alumno aprenda a pronunciarlas y escribirlas correctamente, logrando que el vocabulario sea ese elemento imprescindible para la comprensión, tanto oral como escrita.
No enseñamos el vocabulario de una manera aislada o como si fuera un listado a memorizar, sino que lo transmitimos de una forma organizada, en función del nivel de cada cual y vamos introduciendo nuevas palabras paulatinamente junto con sus relaciones gramaticales. Este conocimiento va ‘in crescendo’ y los términos se escucharán repetidamente para que se entiendan sus significados y usos.
Para alcanzar estos objetivos es primordial que el alumno adquiera un papel activo en el proceso de enseñanza-aprendizaje y nuestro método pedagógico emplea las estrategias necesarias para lograr esta participación.
Esta implicación del estudiante es la que valora, Fernández López, S.3 cuando dice que:
“El desarrollo de estrategias de aprendizaje, el aprender a aprender, pasa así a ocupar la primera posición entre las preocupaciones de la didáctica. Nos situamos, pues, en una línea metodológica que pretende un aprendizaje más personalizado y eficaz, que cuenta con la participación protagonista y activa del aprendiente”.
En definitiva, lo importante es que en nuestras clases de inglés valoramos e integramos el vocabulario de forma sistemática y otorgamos al alumno las herramientas necesarias para que adquieran el léxico que les permita entablar una conversación en cualquier situación, cotidiana o no.

“Lo indecible me será dado solamente a través del lenguaje.” Clarice Lispector
 

J. Crowley
Callan Team